Aņo 1 Numero 12
"Sean Los Orientales Tan Ilustrados Como Valientes"
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Volumen 12

EDITORIAL

Memoria

El campo ancho, la quietud de la mañana y el tranco cansino de Villoldo, él era el petiso "aguatero", casi siempre era yo el que iba a la cañada a buscar agua. Un carro de dos ruedas, un tanque y la pértiga que se aseguraba al recado, sobre el costado derecho del petiso.

Eran mis vacaciones de verano y las pasaba en la casa de mis tíos - Antolín y Rosaria - , era un paraje llamado San Juan y estaba en las puntas del arroyo Colla, en el departamento de Colonia.

Después de una noche lluviosa, el amanecer templado y soleado, invitaba a recorrer el campo a caballo. Las patas del caballo levantaba en salpicaduras el agua de los charcos, el griterio de las cotorras en lo alto de las acacias, las calandrias revoloteando en el paisaje y los teros - centinelas del campo - avisando nuestra presencia hacia de aquellos momentos algo infinitamente tranquilo e inolvidable.

Regresaba a casa - a Montevideo - a mediados de febrero.

Era el tiempo justo para ver los primeros premios del carnaval, en jornadas domingueras que comenzaban a las diez de la mañana y terminaban de noche, veíamos a diez o doce conjuntos, matizados por algunos dúos cómicos, el olor a pan con chorizo y los deliciosos churros que ayudaban a disfrutar de......bueno....¡ de todo ! Como no recordar "El Jardín de las Comparsas", el Teatro de verano "Tres Esquinas", "El Jardín de la Mutual" y El Parque Central,..si, la cancha de Nacional también era un escenario de carnaval.

La vuelta a la escuela, que nos igualaba, nos emparejaba, -..."Los que una vez se han encontrado juntos en los bancos de una Escuela, en la que eran iguales, a la que concurrían usando un mismo derecho, se acostumbran fácilmente a considerarse iguales, a no reconocer más diferencias que las que resultan de las aptitudes y las virtudes de cada uno..."

El guardapolvo, la moña azul y el vaso de aluminio para tomar la leche tibia con el pan "chico" de la hora de la merienda también nos hermanaba.

¿ Que si me acuerdo ?, me acordaré hasta el último día de mi vida. Llegaba a mi casa pasadas las cinco de la tarde, me "arrancaba" la túnica y corría a la cancha de Bazañes que estaba enfrente, ya habían dos o tres que estaban pateando al arco. Hacíamos un poco de tiempo para que llegaran los demas y en la "pisada" elegíamos a los cuadros para armar un partido de "rompe y raje".

Terminabamos de noche, cuando casi no se veía la pelota y alguno gritaba ....¡ el que hace el primer gol, gana...!. Después, ya cansados, nos reuníamos debajo de un árbol que estaba sobre un costado del campo y discutíamos sobre los primeros premios del carnaval, por supuesto sobre las murgas.

Nunca nos poníamos de acuerdo, todo terminaba en un coro armado de apuro, con primos entreverados con los segundos y la retirada más popular de aquel verano, casi siempre era de"Los Asaltantes con Patente" con letras de Carlos Soto.......- " Gorrión que abriendo sus alas, bajo su nido de sombras, donde la tímida Alondra ya en su lugar lo reclama....".

Me acordaré de todo aquello, de mi país, mientras viva.

A mi no me pudieron borrar la memoria, porque me fui.......

Por: Gualberto Milan

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