Presentimiento

Una tarde hace tiempo, en el campo, arreglé un nido que se había caído de la horqueta en que la pájara lo dejara para ir por el alimento de sus pichones. Yo pasaba y oí ‘’píos’’pequeñitos de pichones que estaban desvalidos. Me acerqué y daba pena verles el miedo. ¡¡Pobrecitos!!!, pena y risa. Seguramente ellos creyeron que yo iba a asesinarlos. Pero cuando vieron que les acomodé las pajitas del albergue y que volví a ponerles el nido en la horqueta de la que cayera, se quedaron lo más contentos. Juntaron sus cabecitas peladas, como si estuvieran comentando favorablemente mi intervención. No pude arreglarles el nido como yo hubiese querido – porque uno al fin y al cabo, no es un pájaro para poder hacer esas cosas a la perfección – pero entonces – , pudieron aguantar hasta que viniera la madre.

Cuando llegó ella, yo no estaba. Había seguido mi camino, campo adentro, con una gran alegría en mi corazón. Pensé…’’algún día se me recompensará que haya salvado a esos pichones’’…y esa misma noche – la luna enamorada de tu frente, los grillos glorificando tu presencia, las magnolias lívidas de envidia – te encontré a tí. ¡¡No había esperado tanto!!!

Por: WIMPI

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